Escalar montañas nevadas es un deporte para intrépidos. Y si éstas se encuentran en la cordillera del Himalaya, la subida toma matices heroicos. Y no es para menos, porque allí atrae como un imán la escalada a la mayor cima del mundo, el Everest.

En mayo de 1953 dos hombres, un neozelandés y un sherpa lograron llegar a su cima. Desde entonces, se hizo cotidiano ver a los alpinistas como águilas merodeando su cumbre. Pero no todos lo logran. Más de 160 alpinistas han perdido allí la vida desde entonces, y un año en especial fue trágico: en 1993, murieron 128 personas en el intento.

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