La novela de Prosper Merimée titulada CARMEN, tuvo su origen en un hecho real. La historia le fue contada al autor por la condesa de Montijo, esposa de Napoleón, y fue vivida por un cuñado suyo enamorado de una cigarrera. El autor cambió los personajes por un soldado y añadió la condición de gitana a la joven. EL gran mérito que tuvo fue captar el ambiente de Sevilla en aquellas primeras décadas del siglo XIX.

El romance de la hermosa Carmen con el soldado José, quien abandona todo (su puesto en la milicia, su madre enferma), para seguir a la seductora joven, se convierte en tragedia luego de que la joven lo abandona por otro nuevo amor, el torero Escamillo, la muerte de la protagonista ofrece un clímax pocas veces logrado en una obra artística.

 

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