La idea de escribir ese pequeño libro repleto de símbolos e imágenes literarias, no fue un hecho repentino. El autor siempre había deseado tener un hijo, y si hubieran sido varios, mejor. Las cartas que enviaba a su madre durante su juventud, así lo plasmaban, quizás por eso le dio protagonismo a ese pequeño príncipe, tan perdido entre las estrellas, como debió sentirse Antoine en aquellos innumerables vuelos por los cielos del mundo.

Cada capítulo, es un resumen del pensamiento que por años lo acompañó, y que redactaba por las noches y leía luego al amante de su mujer, Consuelo Suncín. A pesar de estar separados, mantenían su lazo matrimonial y se había trasladado a vivir al mismo edificio de apartamentos de Antoine, por ese motivo muchos piensan que fue esta fatal mujer la musa para su pequeña gran.

 

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